Acto de presentación pública de los dos proyectos seleccionados para la mutilación y el adoctrinamiento de una basílica católica
El pasado miércoles 10 de junio de 2026, se realizó la presentación de los dos proyectos para modificar con dinero público el monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, conocido más popularmente como de Los Caídos. La presentación la realizaron sucesivamente el arquitecto y los arquitectos (dos hombres y una mujer) que presentaron los respectivos proyectos. A continuación, respondieron también sucesivamente a las preguntas que el público realizó por escrito, salvo aquellas que no se hicieron a tiempo o fueron consideradas impertinentes, a decir de la presentadora del acto (¡Viva la censura!). En el acto estuvo presente el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón (pronunciado Yoseba Asirón).
Ambas propuestas tuvieron en común varias cosas. Básicamente, se trataba de modificar el parque que hay frente al monumento; la zona de las arquerías o bajo ellas; añadir o cambiar algunos elementos dentro y en algún caso fuera de la cúpula; quitar las dos torres gemelas que acompañan a las cúpulas; y -muy importante- retirar las cruces que presiden la cúpula y las mencionadas torres. Las ideas alrededor de los cambios tienen que ver con la conectividad y con la impugnación de significados, reales y/o pretendidos, del monumento, del cual se conservarán algunas partes (cúpula, etc.), dado el grado de protección legal de estas, y, de acuerdo con los arquitectos, para recordar lo que representa, pero bajo una interpretación "crítica" -digamos bajo censura ideológica-.
Ante todo esto, cualquier pamplonica cabal y no ideologizado, inmediatamente objetará varias cosas del todo obvias.
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La objeción más práctica y fácil es que los en torno a diez millones de euros que se maneja como presupuesto para las modificaciones, parecen mucho más necesarios en muchas otras cosas, dada la situación deficiente y la enorme crisis general del país, que cada cual podrá desarrollar en función de su experiencia, conocimientos y capacidades.
Sólo por mencionar algunas cuestiones de competencia municipal, se me ocurre pensar la promoción de vivienda de protección social para trabajadores de aquí, el medio ambiente (retirada de especies exóticas invasoras de jardines, lagos urbanos y medio natural, por ejemplo), o la seguridad (los crímenes violentos perpetrados por foráneos cada vez ocupan más titulares).
La mencionada situación del país comprende problemas tales como una enorme deuda pública, un desempleo muy importante y crónico desde hace décadas, el gran aumento de los precios de casi todo, la insostenibilidad del sistema de pensiones, perspectivas nada halagüeñas de calentamiento global e invasiones de cada vez especies exóticas, la reproducción de la población autóctona muy por debajo de la tasa de reemplazo, y a su vez una inmigración masiva de otros países a menudo no muy afines, económicamente deficitaria y multiplicadora de la precariedad, e incluso desproporcionadamente delincuencial.
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La objeción más obvia es el carácter ideológico anticatólico de todo lo que se pretende, aunque enmascarándolo. Todas las razones esgrimidas para estos proyectos no deben distraernos de lo esencial: lo que aquí se pretende es mutilar una basílica católica, tristemente desacralizada, y magnífica.
Magnífica en su arquitectura (es la segunda cúpula más grande de España, siendo en general notable todo el conjunto por la belleza de sus proporciones, presidir la avenida de Carlos III y advertirse a lo largo de dicha avenida), en su pintura (fresco magistral de la cúpula, que se conservará para interpretaciones «críticas», y que resume la historia religiosa de Navarra), y en sus vidrieras (la que preside la nave, tapada en su gran parte durante el evento con desconozco qué pretexto, aunque lo visible parecía magnífico; y otras apedreadas en su momento por extremistas de izquierda y nunca reemplazadas a pesar de estar a partir de entonces protegidas por sendas rejas, en alto triunfo de los hechos consumados).
No en vano, la retirada de las tres cruces sobre las torres y cúpulas, es un elemento común a los dos proyectos, aunque ninguno de los ponentes o presentadora incidieran explícitamente en ello, ni aclararan bien qué tienen las cruces de fascista o similar, como se acusa al monumento.
Es muy importante también mencionar que con estos proyectos se quiere impedir a la fuerza el culto religioso, de entrada lateral, subterráneo y totalmente discreto, en la también muy notable cripta del edificio, a la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, a cuyos preciosos Vía Crucis mensuales he asistido en más de una ocasión en dicha cripta, violando así sus (nuestros) derechos religiosos. Sí, todo esto se da después de las presiones que condujeron a la exhumación de los restos mortales de las personas que allí había, como persecución implacable contra los muertos.
Es este elemento de rechazo a la Religión y a la España tradicional católica obviamente lo esencial en los cambios propuestos, más o menos enmascarados tras una negra opresión franquista.
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Presentemos también algunas objeciones adicionales de detalle respecto a los argumentos dados. Así, el primer ponente y arquitecto, comparó conservar una parte del monumento con conservar las pirámides de Egipto, el coliseo romano o los campos de concentración (esta última comparación la repitió después), a pesar de que no aprobemos ya sus posibles condiciones de construcción o su uso. Sin embargo, hasta donde yo sé, dichas edificaciones no han sido modificadas por las instituciones.
Los segundos ponentes, un grupo de tres arquitectos, compararon lo propuesto con el cambio de posición del teatro Gayarre para abrir la plaza del Castillo a la avenida Carlos III, o el desplazamiento también de la antigua plaza de toros por motivos similares. Sin embargo e igualmente, el monumento se pretende modificar y no desplazar.
Otra incongruencia llamativa es que, al contrario que los campos de concentración mencionados -supongo que referentes a los construidos por los nazis antes y durante la Segunda Guerra Mundial-, este edificio fue erigido únicamente para honrar a los voluntarios y soldados muertos en el Frente. No se levantó contra nadie. Muertos mientras estallaba uno de los principales desencadenantes de la guerra del 36, lo que dio efectivamente a ésta un fuerte cariz de Cruzada, esto es, la sistemática persecución genocida contra la Iglesia Católica, con datos tan llamativos como el asesinato de 12 obispos de sendas diócesis en el año 1936 (dos de ellos obispos auxiliares y uno de ellos administrador apostólico) y miles de sacerdotes y religiosos.
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Otra cuestión que se podría plantear, si bien mucho menor en cuanto al daño en el patrimonio de la ciudad, es la aparente (no se comentó explícitamente, aunque se mostró) retirada de parte de los árboles de gran porte de la plaza Conde de Rodezno, en al menos uno de los dos proyectos propuestos -si mal no he interpretado-, que, aunque alóctonos (plátanos), han tardado muchos años en crecer y van a ser cada vez más necesarios dadas las perspectivas existentes de calentamiento.
En relación con este tema tenemos varios precedentes peligrosos y recientes de pérdida de arbolado de carácter no exótico invasor en la ciudad.
El caso más reciente que recuerdo, también con Joseba Asirón, del partido Bildu, como alcalde, fue la eliminación de los árboles de la cuesta de Beloso para colocar un carril bici ante la falta de espacio por el relieve, sustituyendo dichos árboles de sombra y con un porte considerable, por árboles pequeños y exóticos, creo que en todos los casos. De paso y de forma inesperada, se agrietó el pavimento por la desestabilización del terreno, debido a la desaparición de las raíces que lo sujetaban. Hablemos de la notablemente desarbolada (y con árboles alóctonos al menos parte de ellos) y ampliamente pavimentada, nueva plaza de salesianos, con un estanque artificial a pleno sol, si bien su construcción se inició con Enrique Maya, del partido UPN, como alcalde. También con Enrique Maya tuvimos la tala, de muy dudosa necesidad, de unos 120 chopos en Mendillorri allá por 2021, motivada por las obras de añadido de un carril extra (más otro de cebreado) a conectar con una nueva salida de la ronda PA-30. Más aún, la amenaza que se cernió esos años sobre parte de los árboles de la plaza de la Cruz, con la idea de realizar un aparcamiento subterráneo de 300 plazas, no se llevó a cabo posiblemente por oposición popular. Recientemente, y con Asirón como alcalde, se han retirado 254 de aparcamientos en las aceras del barrio de Iturrama, aunque parte se deba a la adición de espacios naturalizados, si mal no tengo entendido.
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Por todos estos motivos, sumados al valor sentimental que tiene el monumento y sus alrededores para el pamplonica de toda la vida que este artículo escribe, y seguramente para muchos más que hayan vivido en torno a él o simplemente lo conozcan y admiren su belleza, no podemos permitir complacientemente y sin movilización y resistencia alguna, modificación significativa al monumento como es la que propone el alcalde EH Bildu, y ciertos sectores y grupos de presión. Dichas modificaciones serían un insulto en toda regla contra el patrimonio navarro (se trata de lo mejor de la arquitectura navarra del siglo XX que ahora pueda pensar) y, además, una malversación millonaria de fondos públicos, en una situación económica como la que estamos.
El monumento y su parque deben seguir como están, y ese dinero debe invertirse en cosas que redunden en el bienestar de los pamplonicas que trabajan -cada vez más maltrechos como en todas partes-, aunque sólo sea mediante un alivio de la carga fiscal.
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Las instituciones públicas no deben mantener a los ciudadanos en tensión, obligándoles a sustraer un tiempo significativo del que a menudo no les sobra en sus cada vez más tensionadas vidas, para intentar evitar que demuelan ideológicamente su patrimonio e historia, reavivando además viejos conflictos.
Se crean necesidades artificiales, pues dudo que muchos de los residentes de Pamplona tengan consciencia siquiera de la historia del monumento, cuyo título lleva años tapado, su interior toda la vida tristemente cerrado, ha pasado casi un siglo desde la Guerra, y la cada vez hay más residentes de origen extranjero. Por poner otro ejemplo diré que he trabajado un tiempo fuera y, alguna vez que he venido de visita, me he topado con el alucinante traslado de las estatuas de los seis reyes del paseo Sarasate.
Cualquier participación popular de la que se hable en este rema es mero CINISMO. Aquí sólo hay revancha, voluntad ideológica, politización y desinformación, mutilación y adoctrinamiento.
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Asimismo, quiero decir que a mí sí me agradaría mucho un cambio concreto a futuro en el monumento, que fuera en consonancia y armonía con un cambio en el mismo sentido en la sociedad. Este cambio no es otro que su resacralización y apertura al culto de todos, con horarios tan amplios como cualquier otra iglesia, y su vigilancia a cargo de personal de la Iglesia (un párroco). Sería maravilloso volver a celebrar los Sacramentos en ese espacio, en el que por cierto se casaron dos de mis abuelos; y permitiría a todo el mundo poder disfrutar de su espectacular interior (arquitectura, fresco de la cúpula y vidrieras, que de hecho el primero de los ponentes reconoció también como espectacular o algo similar) con la libertad de cualquier otra iglesia.
Hace tiempo me di cuenta, y desde entonces lo he dicho muchas veces, que lo más bonito de Pamplona es el interior de sus iglesias, y esta no es una excepción. Posiblemente, esto ahora sería inviable por el boicot político y artificial, pero es patético que, por ejemplo, yo no conociera el espectacular interior del monumento (por fotos en prensa o internet) hasta que empezara a coger fuerza toda la polémica respecto a las exhumaciones (por no decir profanaciones) y los intentos de modificarlo. Patético que nunca lo hubiera visitado por dentro, habiendo pasado por delante muchos cientos de veces. Finalmente patético por ir sin otro quehacer a verlo, dentro de los horarios y fechas en que se podía hacer, aprovechando una exposición de proyectos con propuestas precisamente para destruirlo en mayor o menor medida.
De hecho, antes de estas polémicas, tampoco conocía mucho su significado, que para bien o para mal, la izquierda se ha dedicado a divulgar, aunque afirmando cosas irrisorias como lo de monumento fascista -lo que no se lo creen ni ellos-, al igual que dicen del Valle de los Caídos. Los talibanes tienen el arte de ocultar sus verdaderas intenciones.
Las generaciones posteriores al Franquismo hemos vivido ignorantes de estos temas, más centrados en los problemas reales de nuestro presente, aunque de cualquier forma, a todo aquel que quiera conocer el monumento con detalle, le recomiendo sobre todo entrar en su planta principal de cruz griega, pero también en el «Informe-llamada a los navarros y el resto de españoles. Año 2015», y el blog “Amigos del monumento de ‘Navarra a sus muertos en la Cruzada’ ” (http://amigos-monumento-navarra.blogspot.com/), disponible libremente en PDF y en internet.
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Por último, quiero hacer una llamada de atención a la Iglesia, tanto al pueblo «fiel» como sobre todo a sus pastores, por su aparente casi total inacción en defender esta pieza tan señalada del patrimonio común. Máxime cuando el arzobispado cedió el monumento al Ayuntamiento en 1997 con unas condiciones muy serias; desde luego dichas condiciones no se están cumpliendo, aunque al anterior arzobispo seguramente le faltara mucho del apoyo necesario para enfrentarse solo al Mundo con este tema. No hablemos de la inacción en luchar por recuperar su culto. Parece que estuviéramos lejos del tiempo de los santos confesores y mártires, y hasta que la Iglesia pamplonica de este mundo en nuestro tiempo fuera cada vez más un cascarón vacío y descoordinado. Una de las principales causas de esto sospecho fuertemente cuál es, aunque sería excesivo discutirlo en este ya de por sí muy extenso artículo. A mí me decepciona y no me representa la aconfesionalidad del Estado, pero desde luego lo que no es de recibo es la aconfesionalidad de la Iglesia.
Un saludo en Cristo Jesús ¡y todo el mundo a conocer y defender el monumento, o que Dios os lo reclame!
Un pamplonica


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