Una manera de quedarse el edificio para ellos es "resignificarlo", esto es, destruirlo espiritualmente y, en parte, físicamente, aunque siempre queden huellas que desvelan que sólo se trata de una revancha.
Una forma de presentar sus intenciones reales es quitando la luz del monumento actual.
En vez de mejorar lo existente quieren "cargárselo" a lo fácil, con feísmo y aldeanismo, con el snobismo propio de tierra conquistada por un Euzcadi imperialista que se esconde tras la sucursal del PNV, los blanqueadores de ETA, y los socialistas corrompidos que entregan todo para satisfacer su corrupción (salvo tres despistados, que siempre hay).
Arremeter contra el vecino y el deporte olímpico de algunos, estrechos de miras, imaginación y propósitos.
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