Acto de presentación pública de los dos proyectos seleccionados para la
mutilación y el uso para el adoctrinamiento, de un templo y un lugar de culto
católicos.
Ambas
propuestas tuvieron en común varias cosas. Básicamente, se trataba de modificar
el parque que hay frente al monumento; retirar o modificar la zona de las
arquerías laterales o bajo ellas; añadir o cambiar algunos elementos dentro y
en algún caso fuera de la cúpula; quitar las dos torres gemelas que acompañan a
la cúpulas; y, muy importantemente, retirar las cruces que presiden la
cúpula y las mencionadas torres y acabar con el culto católico que se da
periódicamente en la cripta que hay bajo el monumento. Las ideas alrededor de
los cambios tienen que ver con la conectividad y con la impugnación de ciertos
significados, reales y/o pretendidos, del monumento; monumento del que se
conservará algunas partes (cúpula, etc.), dado el grado de protección legal
mayor que otras, y, de acuerdo con los arquitectos, para recordar lo que
representa, pero bajo una interpretación crítica -digamos
bajo censura ideológica-.
Ante
todo esto, cualquier pamplonica cabal y no ideologizado, inmediatamente
objetará varias cosas obvias.
* * *
La
objeción más práctica y fácil es que los en torno a diez millones de euros que
se manejan como presupuesto para las
modificaciones parecen mucho más necesarios en muchas otra cosas, dada la
situación deficiente y siempre declinante del país en general; cosas que cada
cual podrá concretar más en función de sus experiencia y conocimientos y
capacidades. Sólo por mencionar algunas de competencia municipal, se me ocurren
la promoción de vivienda de protección social para trabajadores de aquí; el
medio ambiente (retirada de especies exóticas invasoras de jardines, lagos
urbanos y medio natural, por ejemplo, como son los grandes ailantos de las
murallas); o la seguridad (los crímenes violentos perpetrados por foráneos cada
ocupan más titulares). La situación del país mencionada comprende problemas
tales como una enorme deuda pública; un desempleo muy importante y crónico
desde hace décadas; el gran aumento de los precios de casi todo; la insostenibilidad
del sistema de pensiones; perspectivas nada halagüeñas de calentamiento global
e invasiones de cada vez más especies exóticas; la reproducción de la población
nacional muy por debajo de la tasa de reemplazo; y a su vez
inmigración masiva de otros países a menudo no muy afines, económicamente
deficitaria y precarizadora, e incluso desproporcionadamente
delincuencial.
* * *
Las
objeciones más obvias son el gran
valor del monumento tal y como está, obra conjunta de cuatro académicos de
la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y una de las piezas más
señaladas del arte de la época en toda Navarra y España; y el obvio carácter ideológico anticatólico con
que se pretende modificarlo. Todas las razones esgrimidas para estos proyectos
no deben distraernos de una de las cosas más esenciales, que es que lo que aquí
se pretende es mutilar una basílica católica desacralizada (tristemente) y
magnífica tanto en su arquitectura (es la segunda cúpula más grande de España, siendo
en general notable todo el conjunto por su belleza proporciones y localización,
presidiendo la avenida de Carlos III y visible a lo largo de dicha avenida),
como en su pintura (fresco magistral de la cúpula, que
se conservaría para interpretaciones «críticas», y que resume la
historia religiosa de Navarra) y en sus vidrieras (la que preside la nave,
tapada en su gran mayoría durante el evento con desconozco qué pretexto, aunque
lo visible parecía magnífico; y otras apedreadas en su momento por extremistas
de izquierda y nunca reemplazadas a pesar de estar a partir de entonces
protegidas por sendas rejas, en alto triunfo de los hechos consumados).
Se
pretende impedir forzosamente el culto en
su también notable cripta, que no
está desacralizada hasta donde yo sé, y donde actualmente se encuentra la excelente
gran escultura del Christus triumphans
de Eduardo Adsuara –un crucificado agonizante de 3 metros de altura- que antes
presidía la basílica del monumento. No en vano, la retirada de las tres cruces
sobre las torres y cúpulas es un elemento común a los dos proyectos, aunque
ninguno de los ponentes o presentadora incidieran explícitamente en
ello ni aclararan bien qué tienen las cruces de fascista o similar, como se acusa al monumento. Respecto al culto
en la cripta, de entrada lateral, subterránea y totalmente discreta, este
consiste actualmente en un precioso Vía Crucis rezado cada mes por los miembros de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la
Cruz, a quienes he acompañado en varias ocasiones. La proyectada
modificación o eliminación de la cripta y el cese forzoso del culto
constituiría, pues, una grave violación de nuestros derechos religiosos. Cabe
recordar al respecto también el precedente de las presiones que condujeron a la
exhumación de los restos mortales que allí descansaban; habiendo sufrido
ya de forma reciente, pues, una implacable persecución incluso los muertos.
Es este
elemento de rechazo a la Religión y a la
España tradicional católica obviamente lo principal en los cambios propuestos,
más o menos enmascarado en forma de oposición a una atemorizante y negra
opresión franquista o afín; aunque
también se podrían hacer algunas objeciones
adicionales de detalle respecto a los argumentos dados.
* * *
Pasemos
a ellas. Así, el primer ponente, el primer arquitecto, comparó conservar una
parte del monumento con conservar las pirámides de Egipto, el coliseo romano o
los campos de concentración (esta última comparación la repitió después), a
pesar de que no aprobemos ya nadie las posibles condiciones de construcción o
el uso a que se destinaban. Sin embargo, hasta donde yo sé, dichas
edificaciones no han sido modificadas por las instituciones. Los segundos
ponentes -los otros tres arquitectos- compararon lo propuesto con el cambio de
posición del teatro Gayarre para abrir la plaza del Castillo a la avenida
Carlos III, o el desplazamiento también de la antigua plaza de toros por
motivos similares; sin embargo, el monumento se pretende modificar y no
desplazar.
Otra
incongruencia llamativa es que, al contrario que los campos de concentración
mencionados -supongo que referentes a los construidos por los nazis antes y
durante la Segunda Guerra Mundial-, este edificio fue erigido únicamente para
honrar a los voluntarios y soldados muertos en el Frente de guerra contra el
comunismo dirigido entonces por Stalin. No se levantó el edificio contra nadie.
Ofrecieron su vida para evitar uno de los principales desencadenantes de la
guerra del 36, lo que dio efectivamente a ésta un fuerte cariz de Cruzada, esto
es, la persecución genocida contra la Iglesia Católica, larvada desde 1931, que estalló en 1934 y luego en 1936 con
datos tan llamativos como el asesinato de 12 obispos de sendas diócesis en éste último año (dos de ellos obispos auxiliares y uno de ellos administrador
apostólico) y miles de sacerdotes y religiosos durante todo el conflicto.
Otra cuestión que se podría plantear, si bien mucho menor en cuanto al daño en el patrimonio de la ciudad, es la aparente (no se comentó explícitamente, aunque se mostró) retirada de parte de los árboles de gran porte de la plaza Conde de Rodezno en al menos uno de los dos proyectos propuestos, si mal no he interpretado, que, aunque alóctonos (plátanos) han tardado muchos años en crecer y van a ser cada vez más necesarios dados los pronósticos existentes de calentamiento en los años venideros. En relación con este tema tenemos varios precedentes recientes en la pérdida de arbolado de carácter no exótico invasor en la ciudad.
El más reciente que recuerdo, también con Joseba Asirón,
del partido Bildu, como alcalde, fue la eliminación de los árboles de la cuesta
de Beloso para colocar un carril bici ante la escasez de espacio para dicho
carril debido al relieve, sustituyendo dichos árboles sombreadores de porte ya
considerable por árboles pequeños y exóticos en creo que todos los casos; y, de
paso y de forma inesperada, al parecer el agrietado del pavimento por la desestabilización
del terreno debido a la desaparición de las raíces que lo sujetaban. Antes de
eso, tenemos la finalización de la notablemente desarbolada (y con árboles
alóctonos al menos parte de ellos) y ampliamente pavimentada nueva plaza de
salesianos en el Segundo Ensanche, además con estanque artificial a pleno sol;
si bien la construcción de la plaza y sus edificios se inició con Enrique Maya,
del partido UPN, como alcalde. Por otro lado, a su vez, con Enrique Maya
tuvimos también la tala de muy dudosa necesidad de unos 120 chopos en
Mendillorri en 2021, que se adujo que fue por causa de las obras de añadido de
un carril extra (más otro adicional de cebreado) para conectar con una nueva
salida de la ronda PA-30; y la amenaza que se cernió esos años sobre al menos
algunos árboles de la plaza de la Cruz, con la idea de realizar un aparcamiento
subterráneo de 300 plazas, que no se llevó a cabo posiblemente por oposición
popular. Recientemente, por otro lado, con Joseba Asirón como alcalde, se han
retirado 254 de aparcamientos en las aceras del barrio de Iturrama, aunque
parte ha sido debido a la adición de espacios naturalizados, si no lo tengo mal
entendido.
* * *
Las
instituciones públicas no deben estar para mantener a los ciudadanos en tensión, obligándoles a sustraer un tiempo
significativo, del que a menudo no les sobra en sus en muchos casos cada vez
más tensionadas vidas, para intentar evitar que demuelan ideológicamente su
patrimonio e historia (véase también la reciente retirada de los reyes del
paseo Sarasate, con la que me topé al volver a Pamplona de trabajar un tiempo
fuera), reavivando además viejos conflictos (dudo que muchos de los residentes
de Pamplona tuvieran consciencia siquiera de la historia del monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada,
dado que su nombre lleva años tapado, su interior toda la vida tristemente
cerrado, ha pasado casi un siglo desde la Cruzada y el primer Franquismo, y es
cada vez más desproporcionada la alta cantidad de residentes de origen
extranjero).
* * *
Asimismo, quiero decir que a mí sí me agradaría mucho un cambio concreto a futuro en el monumento, que fuera en consonancia y armonía con un cambio en el mismo sentido en la sociedad; y este cambio no es otro que su resacralización y apertura al culto para todos, con unos horarios tan amplios como lo son los de cualquier otra iglesia. Sería maravilloso volver a celebrar los Sacramentos en ese espacio, en el que por cierto se casaron dos de mis abuelos; y permitiría a todo el mundo poder disfrutar de su espectacular interior (interior que, de hecho, el primero de los arquitectos ponentes reconoció también como espectacular o algo similar) con la libertad de cualquier otra iglesia. Hace tiempo me di cuenta, y desde entonces lo he dicho muchas veces, que lo más bonito de Pamplona es el interior de sus iglesias, y esta no es una excepción.
Alternativamente, debería al menos abrirse siempre el
monumento de forma habitual y con amplios horarios, como un espacio histórico o
museístico más (como, por ejemplo, es el caso del Palacio Real de Pamplona,
ahora Archivo Real y General de Navarra, con salas de exposiciones), con
algunos paneles explicativos neutros, para que la gente pudiera contemplarlo
libremente en su totalidad tal y como es, sin modificación alguna, y que
cada cual sacara sus propias valoraciones como adultos informados. O
incluso no sé si decir que se podrían
dejar los carteles adoctrinadores tan del gusto del Ayuntamiento actual, en el peor
de los casos, pero permitiéndonos disfrutarlo en su integridad y nos ahorraría los
graves daños en el patrimonio y el gasto público que supondría su modificación.
Posiblemente,
las alternativas que propongo, más allá de la mera conservación del monumento y
su entorno como hasta ahora, sean por el momento inviables por el eventual
boicot y vandalismo de ciertos grupos de presión transmitidos a la sociedad, y
mucho más inviable aun en el caso de la resacralización debido además a una posible falta amplia de apoyo
entre la gente. Pero no deja de ser lamentable que, por ejemplo, yo no
conociera su espectacular interior, y por fotos de prensa o internet,
hasta que empezara a coger fuerza toda la polémica respecto de sus exhumaciones
(por no decir profanaciones) y de los intentos de modificarlo; y que nunca lo
hubiera visitado por dentro, habiendo pasado por delante muchos cientos de
veces, hasta finalmente ir sin otro quehacer a verlo
aprovechando precisamente una exposición de proyectos que hubo con
propuestas para destruirlo en mayor o menor medida, y dentro de los horarios y
fechas en que se pudo, asombrándome entonces ante la belleza que
descubrí, oculta toda mi vida frente a mis ojos.
He visitado el monumento por dentro, durante el acto reseñado en éste artículo. Por muchos años hemos estado los pamplonicas y navarros (y demás españoles y otros visitantes) privados de disfrutar del interior de este monumento; pues no ha sido hasta los últimos tiempos, para bien o para mal, con los ataques que está sufriendo, al igual que con los que está sufriendo el Valle de los Caídos de Madrid, que también desconocía en gran medida y que visité hace unos años informado y alertado por sus exhumaciones y ataques que ha ido recibiendo, cuando muchos de las generaciones posteriores al Franquismo hemos conocido realmente estos conjuntos arquitectónicos, respecto a los cuales vivíamos ignorantes, más centrados en los problemas reales de nuestro presente y con los viejos odios cada vez más olvidados o desconocidos, aunque también posiblemente cada vez más ignorantes de nuestra historia, geografía y otros muchos temas (además de con cada vez mayor número y proporción de foráneos).
De
cualquier forma, a todo aquel que quiera conocer en detalle nuestro monumento
de Pamplona, le recomiendo sobre todo entrar en su nave principal, si
puede; también leer el «Informe-llamada a los navarros y el resto de españoles.
Año 2015», el blog Amigos del monumento de “Navarra a sus muertos en
la Cruzada”, disponible libremente en internet en formato de PDF y de
entrada web, así como otras informaciones e imágenes relativas al monumento.
Cuando lo lean, apreciarán mejor su gran valor.
* * *
Por
concluir, quiero hacer una llamada de atención a la sociedad navarra y a la
Iglesia, tanto al pueblo «fiel» como a sus pastores, por su aparente casi total
inacción en defender esta pieza tan señalada de su patrimonio histórico; máxime
cuando hay un arzobispado que cedió el monumento al Ayuntamiento en 1997 pero
sólo con unas rigurosas condiciones que creo no se están cumpliendo. A los
arzobispos de los últimos tiempos seguramente les faltara mucho del apoyo
necesario para enfrentarse solos al Mundo con este tema. Y ya ni hablemos, por
tanto, de la inacción en luchar por recuperar su culto y extender la verdadera
Fe más y más en esta y en todas las tierras. Parece que estuviéramos lejos del
tiempo de los santos mártires o confesores y otros héroes, y hasta pareciera
que la sociedad e Iglesia pamplonica actual de este mundo fuera cada vez más un
cascarón vacío, indiferenciado de lo demás y descoordinado. Una de las
principales causas de esto en lo tocante directamente a la Iglesia sospecho
fuertemente cuál es o cuándo se originó (en los años 1960), aunque sería
excesivo entrar mucho más en ese tema en este ya de por sí muy extenso artículo.
Sólo añadir, por último, que, si probablemente podría considerarse triste la
aconfesionalidad actual del Estado, lo que desde luego es muy a lamentar es la
aconfesionalidad de la Iglesia.
Un
saludo en Cristo Jesús, ¡y todo el mundo a conocer y defender al monumento, o
que Dios nos lo reclame!
Firmado:
Un pamplonica.

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