Hemeroteca
José Gil de Borja
Hemeroteca
José Gil de Borja
Hemeroteca
Pido a los navarros y al sr. Arzobispo de Pamplona-Tudela que sostengan la limpia mirada de estos voluntarios que dieron su vida sin pedir nada a cambio, para que nosotros viviésemos. No podemos defraudarles y debemos conservar la cripta del monumento abierta al culto religioso. Si no, que ellos nos lo demanden. Dios quiera que la antigua cripta se convierta en una capilla de los mártires navarros de esos años, que aún no la tienen.
Hemeroteca
Alerta
Ya es todo demasiado descarado, pues arremeten con furia pero sin justificaciones, y para levantar monumentos a "los suyos". No quieren igualdad, sino sustitución de lo uno por lo otro. Como revancha de casi un siglo después.
José Gil de Borja
Enlace
Añado: como ya se ha hecho habitual, "el de abajo", el vulnerable, el que recibe los sopapos y aguanta, es al que más se le exige. Pues adelante con la ayuda de Dios, que la ayuda de los hombres desaparece rápido.
José Gil de Borja
(Por José Fermín Garralda)-

Biografías
Francisco Javier Sanz Orrio, requeté de Pamplona, muerto en combate
Estamos ante una típica familia navarra. Eran seis hermanos, cuatro chicos y dos muchachas.
Javier y sus tres hermanos fueron al Frente. Uno de ellos era Fermín Sanz-Orrio, que muchos años después será ministro. Sólo uno, Javier, murió en batalla. También la mujer de uno de ellos dejó a sus dos hijitas pequeñas con los abuelos y se fue de enfermera la frente de batalla.
De las dos hermanas, Camino - que luego fue fundadora de las Misioneras de Cristo Jesús- se hizo rápidamente enfermera y trabajó en el hospital Alfonso Carlos hasta el fin de la guerra, edificio que luego continuó como Seminario. La otra, Mª Victoria, casada con Minondo y madre de dos niñas, no tuvo el tiempo para hacerse enfermera y se conformó con rezar.
José Fermín Garralda