martes, 17 de octubre de 2017

Los que callan cuando se trata del golpismo de Puigdemont y Companys, o bien de la represión por éste ultimo...

HEMETOTECA

Es interesante esta colaboración en el digital "Navarra Confidencial" sobre Lluis Companys, fechada el lunes 16-X-2017.

El golpista Puigdemont homenajea en su aniversario al golpista Companys

http://www.navarraconfidencial.com/2017/10/16/el-golpista-puigdemont-homenajea-en-su-aniversario-al-golpista-companys/

Al final dice así, aunque no compartamos todo ello:


Companys, presidente de la Generalidad mientras se masacraba en Cataluña a todos los señalados por la izquierda
La represión republicana en Cataluña, el “terror rojo” si lo prefieren, acabó con casi 10.000 personas en los cementerios y las cunetas. Apolonia Lizárraga y Ochoa de Zabalegui, Florentino Redondo Insausti, Tomás Urdánoz Aldaz… son sólo unos de los muchos religiosos que fueron asesinados en Cataluña a los que citamos en este artículo al tratarse de navarros. A todos ellos los mataron simplemente por ser católicos. Entre los miles de asesinados, por lo demás, había personas de todo tipo: diputados, alcaldes, simpatizantes reconocidos de la derecha, militares, empresarios, comerciantes, propietarios de un campo o un inmueble que alguien quería quedárselo… Todo ello sucedió siendo Companys el presidente de la Generalidad, el encargado de mantener el orden y el responsable de defender su vida y sus derechos. Por el contrario, Companys creó el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, el cual desató (aunque no sólo él) la represión y el terror en toda Cataluña. Obviamente jamás se intentó detener esas milicias u otras más allá de algún suceso puramente testimonial, o para facilitar la fuga de algún familiar o conocido, lo mismo que sucedía en el otro bando. Sería muy miserable tratar de negar la responsabilidad de Companys en las acciones de todas esas milicias que, cuando se autorizaron, no sólo es que era previsible que actuarían como actuaron, sino que se autorizaron precisamente para que actuaran de ese modo. Las checas en las que se detenía a la gente y desde las que actuaban los comandos de ejecutores eran públicas y conocidas de todo el mundo. No se mata a 10.000 personas sin que esté al tanto el presidente de la Generalidad. Que no podía enfrentarse a sus aliados más exaltados en aquellos momentos es algo que también podrían alegar los responsables del bando nacional. Si homenajear a Sanjurjo es inaceptable, homenajear a Companys también lo es, de hecho con más motivo que a Sanjurjo.

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