GOLPISMO
Esta tarde del 27 de octubre, el llamado Parlamento de Cataluña -sin poderes legales y con importantísimas ausencias políticas- ha consumado el golpe de Estado que ha ido realizando por entregas, declarando así su independencia de España y proclamándose República.
La madre patria España -padres, patrimonio común- cuenta con muchos hijos amantes, pero también con algunos hijos desnaturalizados, muchos de ellos rupturistas con sus padres y abuelos.
Quede claro que los que hay votado por la Independencia son golpistas a la vez que ensalzan a terroristas como Companys y tantos otros. Ya dice el refrán: dime de qué presumes y te diré qué careces. Por eso, pensando en el hoy que siempre es ayer y viene del mañana: ¿quién nos libraría de esa cadena?
Lo más triste es que de tanto mentir ellos, han convencido a la sociedad que sus propios defectillos como el ser golpistas y -los EH Bildu y amigos- ser terroristas, se deben aplicar a otros en vez de a ellos. Se ha llegado a esta aberración por el régimen de dejación mantenido desde 1978 y antes, convertido en un gran problema, en una herramienta política, y, de cada al futuro, en un modo de persecución y limpieza ideológica.
Hasta ahora los conciudadanos han tenido miedo de los bronquistas, de los terroristas -¿y quién no de éstos?, que han logrado que Euzcadi sea un ataúd de silencio-, de los separatistas y desmelenados marxistas, en nuestro paraíso de libertad.
Fuera de la Tradición (vida responsable e iluminada y sobrenaturalizada por la Fe católica, vida social y goce de libertades) fuera de la Tradición -decimos-, la Revolución lo tiene muy fácil. Nork askatuko ginduzke kate ortatik. Máxime cuando aquí hay gato encerrado.
Fermín de Musquilda
Pamplona/Iruña 27-X-2017
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